lunes, 15 de marzo de 2010

Diego Amador, pata negra



Crítica de música por Miguel Ángel Barba
Diego Amador, un multi-instrumentista autodidacta Pata Negra
Jazz viene del sur



Lugar: Teatro Cánovas, sábado13 de Marzo de 2010
Formación: Charlie Haden-Diego Amador Group (Estreno Absoluto)
Músicos: Charlie Haden: Contrabajo, Diego Amador: Piano y Cante, Israel Valera: Batería, Julán Heredia: Bajo y Palmas, Diego Amador Jr: Percusiones y Palmas y Óscar de los Reyes Palmas y Baile.


Acudíamos el sábado, 13 de marzo, a un reencuentro con Diego Amador. Debo reconocer que hacía tiempo que no lo seguía, le había perdido la pista sumido en la batahola en la que se ha convertido últimamente el mundo cultural y el musical en especial, con un verdadero torrente de grupos, músicos y la globalización más absoluta de lo artístico.


Sirva pues esta premisa para plantear las expectativas enormes que nos embargaban:
Diego Amador, el "Churri", hermano pequeño de los Pata Negra, con los que llegó a tocar la batería estando en edad de ir al colegio como otros niños, con sólo 11 añitos. Desde entonces se han sucedido progresivamente artistas de todo calibre e instrumentos de cualquier tipo que cayera en sus manos. Acompañante habitual de Tomatito, con el que suele alternar bajo y mandola, ha tenido la suerte y la calidad suficiente como para acompañar o tocar también con la Susi, Diego El Cigala, Chick Corea, Jorge Pardo, Carles Benavent, Jerry González o Path Metheny, entre muchos más.


Para su último proyecto musical, este polifacético y autodidacta multiinstrumentista, se permite el lujo de traernos a España a Charlie Haden, otro músico que a finales de los 40 y principio de los 50, rozando la decena de años, ya cantaba country y folk americano en las radios de la época; y  que, a finales de los 50 tocaba el contrabajo con Ornette Coleman, haciendo nada menos que Free Jazz. Desde entonces, solo hay que seguir su estela con Keith Jarrett, John McLaughlin, Jan Garbarek, Egberto Gismonti, Charles Mingus, Joni Mitchell, Pat Metheny y muchísimos más. Ésto nos da una idea de la versatilidad y adaptabilidad de este contrabajista y nos muestra su curiosidad innata por todos los sonidos, estilos, timbres, colores o ritmos que pueda oír y añadir a su riquísimo bagaje.


Pero claro, el pasado musical no siempre son paradigma de lo que se podrá hacer luego en vivo al lanzarse a una nueva aventura. Así que este panegírico que acabo de construir sobre los cimientos de Amador y Haden, supuestamente, no deberían significar nada si sobre el escenario no se cumplían las expectativas, promesas y parabienes acerca de que la noche sería algo grande.


Y comenzó el concierto con unas bulerías jazz que prometían, aunque aún no era todo lo augurado, con el concurso de bajo eléctrico de acompañamiento y el contrabajo de Charlie en los solos, abandonando su habitual función de sostén rítmico y armónico. Cosa que dejaba a las claras cuál es el papel de Haden en este proyecto; dedicado a las melodías, los solos y las improvisaciones (sorprendido en una de las ocasiones al indicarle Diego que improvisara y no esperárselo), recayendo la tarea de acompañamiento en Julián Heredia.


A los pocos segundos de iniciarse el segundo tema algo vagó por el Cánovas, un aura de exquisitez pianística, había preciosos arpegios que pensaban en quedarse adheridos para siempre en los telones del escenario. Frases musicales y melodías que trasponían el proscenio camino del conservatorio que, desde detrás mismo del edificio, podría haber usado esta pieza musical como ejemplo y magisterio si hubiese sido día lectivo; probablemente muchos futuros pianistas hubieran entendido y descubierto cosas nuevas de la música surgida de una persona que no estudió piano en ningún centro oficial.


Durante la interpretación, el público en la platea respiraba bajito para no perderse ni una nota. Realmente puedo asegurar que ha sido una de las piezas más bellas que he escuchado desde hace muchos años, salidas de las manos de un músico actual, con preciosismos clásicos, melodías flamencas, frases jazzeras... si el primer tema fue como un poco de aire de inicio, éste transformó el poco frió que pudiera quedar en el público en un vendaval insaciable de aplausos.


A partir de aquí Alegrías, Bulerías, Rumba, mezcolanzas, improvisaciones, temas incalificables o con conceptualizaciones que serían probablemente demasiado largas para describir aquí; promiscuidad rítmica, anti ritmos, silencios, disonancias imposibles, abanico de tesituras y timbres, escalas de jazz, melodías de canciones populares o de la infancia introducidas en cualquier improvisación y hasta un final con guiños y cadencias de bolero en una improvisación de inicio a fin, con un “solo de baile” de Oscar de los Reyes que levantó al respetable y que me sumió en una duda: ¿es un gran bailarín que convierte su cuerpo en un instrumento de percusión o un buen percusionista que se transmuta en bailarín por las hadas y musas de la inspiración?


Temazo para el primer bis, "¡Vivan los Gitanos!", una bulería blues o un blues bulería. Y como no podía ser  de otra forma, despedida a lo más grande: una improvisación  iniciada entre el baterista mejicano Israel Varela; inmenso. Hay que seguirle la pista a este hombre que ya formó parte del trío de Diego y del proyecto Amador - Pat Metheny, con Javier Colina y Carles Benavent. No hay que  dejarlo escapar, es una mina llena de vetas de riquísimas posibilidades rítmicas: jazz, flamenco, música latina...


A lo largo de esta última improvisación Diego se destapó y destapó la caja de resonancia del piano y con baquetas de mazo suave percutió sobre cualquier parte del piano que le sirviera para producir sonidos, en la tabla armónica, sobre la tapa superior, en el bastidor y por supuesto en las cuerdas; si hasta este punto habíamos asistido a claras demostraciones de la calidad de los músicos, en las últimas interpretaciones -y especialmente en ésta última- también se destaparon, y pudimos disfrutar de un Julián Heredia que ya nos había mostrado anteriormente el alto nivel al que se mueve con el bajo, pulcro y discreto cuando acompaña, enormemente respetuoso durante los solos de Haden en los que callaba o secundaba de forma casi imperceptible, pero enorme en los solos al más puro estilo Benavent (es el referente y el creador de una forma de tocar el bajo).


También disfrutamos de Diego Amador Jr que, con un papel discreto a lo largo de casi todo el concierto, en los últimos temas se destapó igualmente y con un solo en el que utilizó la técnica de percutir también el cajón en un lateral con el tacón como forma de producir mas sonoridades y potenciar el ritmo, gustó mucho y recibió un gran aplauso de un público que hasta mediado el concierto podía pensar que el concierto no iba con este chaval, dado que mostraba una actitud corporal y una lasitud que podían interpretarse como apatía (eso sí, sin dejar de tocar bien).


Foto de Miguel A Barba

En resumen, a los programadores, no tarden tanto en volver a traer a Diego Amador; a cualquier persona que le guste la buena música, si tienes la oportunidad de asistir a un concierto de este multipolifacético músico y cantante, no te lo pierdas.


Puedo asegurar que estamos ante uno de los mayores valores de la vanguardia musical española, innovador atrevido y osado cuando hay que serlo, no olvidemos que no ha pisado un conservatorio y sin embargo toca a un gran nivel piano, batería, bajo, guitarra, mandola y mandolina, pero sin rehuir cualquier otra posibilidad musical o capaz de asumir un papel secundario de acompañamiento con cualquier otra estrella de nuestro cosmos musical. La humildad de los grandes.



1 comentario:

  1. Anoche, 4 de mayo, lo vi en el teatro Astengo de Rosario, Argentina. Una maravilla Diego y todos los músicos que lo acompañan, además del bailaor. Ojalá que vuelvan!!!
    Beatriz

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