martes, 30 de marzo de 2010

Don Benito Perez Galdos por tres


Crítica de teatro / José Antonio Triguero


Lugar: Teatro Echegaray, viernes 26 de marzo de 2010
Obra: "Galdosiana" de Fernando Méndez-Leite sobre personajes de Galdós
Compañía: Nueva Comedia.
Actores: Cristina Higueras, Fiorella Faltoyano, David Sentinella y Amparo Alcoba.

Espacio escénico y figurines: Javier Artiñano
Dirección: Fernando Méndez Leite


Para contar tres historias de Benito Pérez Galdós, tomadas de tres de sus novelas y refundirlas con el aderezo de dos personajes-narradoras en clave actual, hay que echar mano de mucha sapiencia en el tema y paciencia para no violentar el discurso narrativo; y eso es lo que ha hecho Fernando Méndez-Leite para dar forma a esta obra que ha titulado "Galdosiana", pues de hablar de la mujer galdosiana se trataba.

En la puesta en píe del texto ha contado con una buena caracterización de la época en los diálogos y vestuario, aunque lo esquemático de la propuesta no permite recrear una atmósfera del todo creíble; este viaje al pasado confiere además a los personajes de Galdós, carácter de animal enjaulado cuya función es ser observado y analizado como en un experimento en el que, inevitablemente, los personajes actuales parecen superiores a ellos, no en vano tienen la perspectiva histórica que les da venir del futuro, o sea, de nuestro presente.

Es verdad que ha unificado con acierto las formas diferentes del habla de la época de Galdós con la de hoy día, aún teniendo en cuenta que la de aquélla viene condicionada por el fervor literario de don Benito y que el habla de nuestra época utilizada, queda contaminada también por cierto regusto anacrónico. "Realidad", "Doña Perfecta" y "Tormento" son los tres relatos que, con mesura -quizá demasiada- y buen gusto, forman parte de esta amalgama que presentó la compañía Nueva Comedia en el malagueño Teatro Echegaray.

El ritmo de los diálogos resulta algo ingenuo hoy en día, debido a que estamos ante otra época, otro teatro y debido a la fidelidad de la adaptación. La utilización de los apartes es lo mejor de esta propuesta; hablan con el público, entran y salen de los personajes con sugerente ruptura, hasta el punto de que uno de ellos ironiza sobre el particular y sobre la convención y reglas del teatro. Interesante la actriz que hace de público y dialoga con los actores; es un acierto que convierte, a partir de ese momento, a los espectadores en cómplices de lo que sucede en escena.

En 'Realidad' se trata el tema de la infidelidad femenina con cierto sentido del humor y detalles de elegancia discursiva. El cambio de personaje, de Federico a Orozco, que se ejecuta a la vista mientras una natural y convincente Fiorella Faltoyano en vaqueros aclara que se trata del mismo actor pero que ya no es el amante sino el marido, dota de cercanía, chiste y contemporaneidad a la propuesta.

Pero, en resumen, poco humor destila este collage de obras de Don Benito. Un indicio está en la parte en la que uno de los personajes dice a otro que el monólogo es muy largo y bromea con lo melodramático de la situación, pero de este hilo no se ha querido tirar mucho, supongo que para no ironizar con el universo de Galdós. De hecho el momento más jocoso fue cuando Fiorella Faltoyano, para explicar qué es un móvil dice "...a veces suenan en las representaciones teatrales."; y es que acababa de sonar uno en la grada, momentos antes. Quedamos con la duda de saber si  se debió a la rápida reacción de la actriz que improvisó sobre la marcha o simplemente fue una coincidencia.

"Doña Perfecta" constituyó, con todo, la pieza más amena, donde los tres actores estuvieron más compenetrados y divertidos. Y donde el juego escénico preponderó sobre el texto. Fiorella Faltoyano estuvo muy ágil en sus evoluciones y, el cuadro de actores, con una dicción perfecta, solventó esta parte con ritmo y algo de desparpajo.


En 'Tormento' lo mejor fue la dicción y la declamación, pero esta última parte está resuelta con poco movimiento escénico; apenas si se usa el fondo del escenario y las interpretaciones son muy frontales. Cristina Higueras, de narradora, sube por las gradas para seguir contando la historia pero se queda en mero apunte; fue un detalle refrescante y de agradecer, solo que tampoco se quiso tirar más de este otro hilo. Hubo un pequeño momento singular cuando la misma actriz saca un cartel donde se podía leer "...Al día siguiente..."; detalles así podrían dar más interés a la obra. En cambio, cosas como que Higueras esté con los brazos cruzados mientras narra, enfrían al espectador que además, tenía ante sí la parte más prolija y lenta del espectáculo; hasta que por fin, después del largo enredo, el indiano se lleva a Amparo a Burdeos para goce del respetable.

Por otra parte, el montaje tiene cierto sabor pedagógico, de taller o de escuela de teatro y, en cuanto a la propuesta escenográfica, no se da en ningún momento un tercer espacio para que se encuentren los personajes de diferentes épocas, cosa que se podría conseguir, por ejemplo, con un simple cambio en la iluminación y en las claves interpretativas.

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