sábado, 17 de julio de 2010

La melodía del ritmo es posible

FESTIVAL de

VERANO

TERRAL


Béla Fleck, Zakir Hussain y Edgar Meyer
Día 15 de julio de 2010
Teatro Cervantes
Por Miguel Angel Barba
Fotos: Javier Braojos
Béla Fleck: banjo
Zakir Hussain: tablas y percusión
Edgar Meyer: contrabajo


Quienes asistimos a este concierto, en su mayoría, no esperábamos asistir a ninguna demostración de nada. Quiero decir que, para quienes hemos seguido desde sus inicios a esta terna de grandes músicos, ninguno de ellos tenía que demostrar nada. Son archiconocidas sus capacidades en todos los ámbitos y espacios de la música. Pero sí esperábamos que la ocasión no se convirtiese en una pugna virtuosista (sin que faltase por supuesto su ración) y, fundamentalmente, que no echásemos de menos a la Orquesta Sinfónica de Detroit que los acompaña en el disco que salió a la calle en noviembre de 2009.

Ninguna de las dos cosas ocurrió y se cumplieron las espectivas de casi todo el público. Al menos los comentarios entre pasillos y fuera del teatro iban en esa dirección: “...de lo mejor de la temporada...”, “...nunca defraudan...”, “...cada vez se reinventan..."

Béla Anton Leoš Fleck, -sus nombres obedecen a los de tres grandes de la música: Bartok, Dvorak y Janaceckel músico que trasladó el banjo del lugar que tradicionalmente ocupaba, en estilos como el bluegrass o el folk, a mundos musicales tan inhóspitos para ciertos instrumentos como el Funk o el jazz, no tiene parangón hoy día en cuanto a habilidades técnicas y expresivas y capacidades para innovar dentro de la música contemporánea. Siempre ha buscado la presencia de músicos innovadores y extraordinarios en la técnica con sus instrumentos.

Ustad Zakir Hussain es hijo del mítico Ustad Alla Rakha, quien acompañó con las tablas durante veinticinco años a Ravi Shankar, el descubridor del sitar para el mundo occidental. Zakir ha tocado con algunos de los mejores vocalistas e instrumentistas indios y fue uno de los fundadores de Shakti, el grupo que conformó entre otros con el guitarrista John McLaughlin, el magnífico interprete de bansuri, la flauta india, Hariprasad Chaurasia o el saxofonista noruego Jan Garbarek. Con el paso del tiempo y su trabajo, logró aupar a las tablas como instrumento solista y fue uno de los precursores de la composición de melodías con ellas. Forma parte también del Global Drum Project.

Edgar Meyer es un contrabajista estadounidense que se mueve con muchísima soltura y comodidad, como intérprete y como compositor, en música clásica, bluegrass, newgrass o jazz. Su virtuosismo y depurada técnica le han llevado a adaptar para el contrabajo obras compuestas para otros instrumentos como las Suites para cello de Bach. Ha tocado con figuras de la talla del genial cellista Yo-Yo Ma, el fantástico interprete de mandolina Mike Marshall o el colosal violinista Joshua Bell.

Hasta aquí los precedentes, frente a nosotros algo más que un trío: una reunión de genios musicales o un supergrupo. Una propuesta: The melody of the rhythm, todo un trasvase creativo entre estilos y géneros muy diversos en el que las lindes entre éstos dejan de estar claras.


Comenzaron con un repaso inicial a algunos de los temas del trabajo así como arreglos de composiciones anteriores, no exentos muchos momentos de humor y complicidad. En el pudimos probar todo tipo de recetas musicales, con mezclas de ingredientes, para muchos, inauditos. Un bellísimo Canon, unas melodías producidas por Zakir con las tablas, unos inabordables arreglos virtuosistas del banjo y el contrabajo no aptos para novatos, nos llevaron de la mano hasta depositarnos frente a un Edgar Meyer que nos freció todo un recital de Bach, con una sensibilidad y una maestría dignas de los mejores cellistas. Para muestra un botón:


Tras una sucesión de verdaderas locuras en un solo de contrabajo, Fleck reprodujo en el banjo, a solas, toda una progresión de esencias musicales de blues, folk nativo americano, bluegrass, clásica... encadenando los rifts, melodías, escalas y acordes de una forma que parecería de lo más natural que una orquesta arrancase con una pieza clásica y, sin solución de continuidad, empalmara con un blues. Es lo que tienen los años de estudio y trabajo musical. Al final, todo parece tan sencillo.


Todo el trabajo de “The Melody of Rhythm” contagia un aroma dinámico, cautiva y consigue con sus mezcolanzas de ritmos clásicos de la India, melodías derivadas de las raíces de la América indígena y los tintes del jazz más suspicaz, inocular unas enormes ganas de permanecer en tu localidad y no moverte, solo para acompasar tu tempo al de los músicos y así prolongar el disfrute.

Tenemos que gradecer el que antes de despedir el concierto nos regalaron la pieza Making Music, del primer album homónimo del siempre sonriente Zaquir Hussain, una bellísima y seductora interpretación que acabó de fundir y rendir a quienes asistimos a esta fascinante noche perfecta de MÚSICA. Con mayúsculas.



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